Mochilas al hombro y pies en Asia ¡Round 2!

MalasiaViaje 2013

¡¡Lo conseguimos!! Tras tres intentos fallidos en el último año, Losdelhombropartio volvemos a poner los pies en los países de los noodles y el arroz.

Y habrá quien se pregunte, como nosotros mismos nos hemos preguntado: “¿Y por qué volver a Asia, en lugar de continuar el viaje suspendido por América del sur?” Pero no hemos encontrado una respuesta lógica, la respuesta es más bien física, es lo que el cuerpo nos pedía. Después de haber pasado 11 meses viajando por esas tierras nos habíamos quedado enganchados y ansiábamos con volver. Hablando con amigos con nuestra misma enfermedad estábamos de acuerdo en que quizás es debido a su gente y a los contrastes, pero lo cierto es que todos guardamos las mismas sensaciones para con este continente.

Un billete de ida a Kuala Lumpur para el 21 de febrero hizo que todos los “podríamos” se convirtieran en “vamos a”, y ¡aquí estamos, de nuevo en el otro lado del mundo!

Ya habíamos estado en Kuala Lumpur en el viaje anterior, aunque no llegamos a dejarlo reflejado en el blog. Fue el punto de salida del sudeste asiático y ahora lo hemos convertido en el punto de entrada. Por eso la sensación al recorrer esas calles familiares y adoptar esas costumbres también familiares fue como si jamás nos hubiéramos ido, como si estos 2 años y 2 meses en España hubieran sido una realidad paralela. Aunque al mismo tiempo no podíamos para de repetirnos “¡Madre mía, es verdad que estamos aquí!”

Pasamos unos 5 días en esta gran ciudad puesto que teníamos que tramitar el visado para el que será nuestro país durante los próximos 6 meses: Indonesia. Durante esos días aprovechamos para hacer lo que mejor se nos da, probar toda clase de comidas, y para eso Malasia es el país ideal porque al mezclar las culturas malaya, china e india, el resultado es una oferta gastronómica de lo más interesante.

Nos encontramos además con una Kuala Lumpur aun engalanada con la decoración del Año Nuevo chino, que había sido recientemente y del que pudimos disfrutar de los últimos coletazos. Como el divertido acto simbólico del que pudimos formar parte en un callejón de China Town. En un ambiente festivo y cómico todos los allí presentes pisoteamos entre la rabia y la risa un monigote de papel mientras repetíamos (en chino, por supuesto) un conjuro para espantar todo lo malo que aquel muñeco representaba: la ineptitud y corrupcion del gobierno y policía, algo nada extraño en nuestro pais, ¿cierto?

A la vez que hacíamos todas estas cosas íbamos desarrollando en segundo plano una de las misiones más importantes de estos primero días: ¡volver a adaptarnos al clima!

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Información práctica

Transporte: Aeropuerto KLIA – centro: Tren Klia Trans 35 R. Autobus 10 R, dependiendo de cual se coja parará en China Town o en KL Central, el trayecto dura 1h.
Aeropuerto KLCC (terminal de Air Asia) – china Town, 8 rg, bus directo. Pasando las paradas de taxi y bus del aeropuerto hay indicaciones hacia una estación de autobús (se pueden ver muchos buses parados), en la estacion hay carteles con los destinos.

Alojamiento: Bird nest, 35 R (baño compartido, Wifi, cocina, salón comunitario) muy buen ambiente, pueden conseguir entradas rebajadas de precio.

Comida: cualquier sitio!! Para desayunar nos encanta el “roti canai” en cualquier indio.

Embajada Indonesia: Jl. Bukit Bintang. Visado de 2 meses 170 rg (45 €), se recoge al dia siguiente. Hay que ir temprano porque tienen un número de gestiones limitadas al día, ir bien vestidos (pantalon largo, mangas largas las chicas, sandalias o zapatos, no chanclas). Documentación necesaria: Pasaporte válido mínimo hasta 6 meses, fotocopia pasaporte (pagina de datos personales + pagina sello entrada Malasia), 2 fotos recientes del carnet sin importar el color de fondo.

Biblioteca: buen wifi gratuito, ir bien vestido, cada dia hay horarios diferentes.

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3 comentarios

  1. Evita

    Todo lo que estáis viviendo,os llevara a ser muy grandes,y nosotros los que más os queremos nos sentimos muy orgullosos de formar parte de vuestras vidas,esas tan ricas en experiencias y conocedoras de tantos mundos y tan buenas personas con las os vais encontrando en vuestro andar.Cuidaos mucho, os queremos.Aunque nos separen tantísimos kms es como sí estuvierais con nosotros cada día ,en nuestros pensamientos.Un achuchon muy grande.

  2. Saboreando...lo imposible.

    Estaba frente al mar, de pie en la arena, a escasos metros de la orilla.
    En el cielo, despejado, lucía un sol agradable.
    A mi derecha, bajo una sombrilla, descansaba mi mujer tumbada en
    el suelo y a su lado una niña pequeña, mi hija, jugaba con la arena.
    El día apacible, no sugería nada extraordinario. YO SABÍA que nos
    encontrábamos a la altura del segundo camino, de madera, que cruza
    el enebral de Punta. La realidad aparentaba estar en orden en la playa del Calé,
    sin embargo, cuando volví la mirada a la izquierda, todo cambió. Ese simple gesto
    desencadenó EN MI un estado emocional de una intensidad tal que no recuerdo
    haber experimentado nunca.
    Al girar la cabeza en la dirección donde DEBÍA hallarse Punta Umbria ví…
    OTRA CIUDAD. Una población se ubicaba en el mismo sitio, pero no era Punta.
    Primero sentí una desazón creciente que, de golpe,se transformó en TERROR y,
    a continuación, un PÁNICO auténtico me atrapó. Al enfocar la mirada sobre aquellas
    viviendas y edificios me resultaron completamente extraños y desconocidos,
    la gente que caminaba por las calles me eran totalmente ajenas, de otra época y
    de otro pais. El MIEDO que sentía continuaba creciendo, si es que eso era posible,
    cuando al mirar nuevamente el mar, el sol, la arena… comprobaba que efectivamente,
    sin lugar a dudas, me hallaba en la playa habitual donde solía ir con mi familia y
    que TODO estaba EN SU SITIO, excepto… aquella ciudad que, inexplicablemente,
    se empeñaba en ocupar un lugar que no era el suyo, haciéndose visible cada vez
    que ponía en ella mis ojos.
    Sin poder dejar de observar, comencé a distinguir una especie de enormes almacenes
    de los que entraba y salía mercancías y maquinarias inclasificables para mi. Gran cantidad
    de gente trabajaba y se movía por lo que parecía ser un puerto extraño. Un grupo de
    soldados llamó mi atención por sus uniformes, antiguos, de rayas, con sombreros
    emplumados y lanzas al hombro. De pronto SUPE, tuve conciencia: me hallaba ante
    una ciudad de Bélgica. En ese momento aparté mi vista dirigiéndola otra vez a la derecha:
    la sombrilla yacía inclinada en la arena junto a una toalla extendida y las palas y cubitos
    para jugar, pero mi mujer y mi hija ya no estaban, debian haberse ido paseando en
    dirección al Cruce. Por un momento estuve sopesando si encaminar mis pasos tras ellas
    o volverme en dirección contraria, hacia la misteriosa ciudad.

    Larga vida para LOS DE MOCHILA AL HOMBRO.

  3. wonca

    …. decía que qué chulo lo del quemar el munecote para finalizar el año

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